Ya he dicho muchas veces que hay unos y unas enormes profesionales en la docencia pública, con total seguridad, si no fuera por esta gente, la instrucción pública se hundiría totalmente. Pero hoy quiero comentar que también hay una gente en los claustros de profesorado que uno se queda espantado y alucinado pensando lo que dice el título: ¿qué hace este tío-a aquí?
Ese toniquete de qué malo es todo a mi alrededor, sobre todo la administración, apenas oculta una falta de compromiso profesional de descomunales proporciones, y una falta de altura moral difícil de sostener para estar continuamente expuestos como ejemplo en las aulas. Se pide autoridad, ¿para quién?
¿Se ha perdido la autoridad? Perdone, nunca la hubo. Antes había autoritarismo, nepotismo, y mucho miedo y amenazas. Si ese es el camino, no hemos avanzado nada. Viva Franco.
Y lo peor de todo es que el sistema sigue seleccionando profesorado de la misma manera. No hay cambios.


2 comentarios:
Me sumo totalmente al comentario. Como alumno que fui, como padre de alumno que soy y en general como persona, ese soniquete al que haces referencia en el segundo párrafo siempre me ha irritado especialmente, pues lo traduzco como “Si todo cambiara a mi alrededor, yo podría hacer algo” en lugar decir “Voy a hacer algo para que esto cambie”.
Saludos y felicidades
Juan Bolin
Me sumo totalmente al comentario. Como alumno que fui, como padre de alumno que soy y en general como persona, ese soniquete al que haces referencia en el segundo párrafo siempre me ha irritado especialmente, pues lo traduzco como “Si todo cambiara a mi alrededor, yo podría hacer algo” en lugar decir “Voy a hacer algo para que esto cambie”.
Saludos y felicidades
Juan Bolin
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