
La violencia siempre engendra más violencia.

Llevo desde el 2002 diciendo que huele peste a guerra, pero como lo de profeta no se me da, pues aquí estoy, como todos, como si no pasara nada. Siempre me he preguntado, y es un tema en el que divago fielmente, qué sentían, qué pensaban, qué hacían los contemporáneos de un drama social, pongamos por caso
Pues hago un bucle en el tiempo y me pregunto: Ante el panorama desolador de injusticias, hipocresías, y gente con intereses perversos manejando hilos importantes en el camino incorrecto, ¿podemos hacer algo/más?

"Reforma o derribo": Este artículo de Ignacio Sotelo en El País dice muchas cosas verdaderas sobre lo que está pasando con nuestra democracia y su infección por partiditis, intereses muy cuestionables, desentendimiento de la ciudadanía, y otras peculiaridades que pueden dar al traste con ella.
¿Te imaginas a un padre señalando con el dedo a su hijo pequeño que aprende a dar sus primeros pasos, y marcando cada caída como error y fracaso?Partidos y democracia interna
Como supongo que es el rubor lo que les impide buscar formas de mejora en consulta con la sociedad, me permito hacerles una sugerencia.
En el Título Preliminar, Artículo 6, de nuestra Constitución dice: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, […]. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.”
Me parece que yo empezaría por aquí. ¿Son democráticos la estructura y el funcionamiento interno de los partidos? ¿Son sólo los intereses ciudadanos los que motivan las decisiones que se toman en el “aparato” de los partidos? ¿Son democráticos los mecanismos de toma de decisiones? ¿Son transparentes las cuentas?
Y eso que, creo recordar, el actual Presidente del Gobierno es fruto de un acto aislado de democracia interna, y que salió adelante en contra de la opinión del “aparato” del partido correspondiente. ¿Cómo pueden ser garantes de la democracia unas instituciones que no creen en ella ni lo suficiente para usarla en su propio funcionamiento?