
Estábamos en una charla de la profesora Victoria Camps, en un entorno de profesores (unos trescientos), y el Jefe de Estudios de un Instituto, en el turno de preguntas, contaba el caso de un profesor de su centro educativo al que un alumno le había dicho: “Yo a usted no lo respeto si usted no me respeta a mí.” Estaba indignado, pero yo no terminaba de entender por qué o de qué. Victoria Camps sí entendió rápidamente y comentó que si bien el tono no parecía adecuado, la proposición no terminaba de ser totalmente equivocada.
Si hay entornos educativos donde se entiende por respeto la “obediencia a una autoridad”, pensemos que, en democracia, la autoridad debe ser siempre moral, es decir, merecida.
4 comentarios:
Tienes la misma cara de pillo que ahora y la boca voleá
Me lo habia parecido, pero entonces
¿Es él?
Pienso que el respeto hay que ganarselo pero de la mano con la valoracion y la humildad...
Marga
Hola, canica:
Gracias por tu comentario. Creo que, por ahora, es el único de un no colega. Así que estoy encantado. Imposible replicar.
Sí comentar que, aunque te entiendo y comparto tu punto de vista desde la óptica con la que miras, desde el punto de vista educativo (que es el de la propuesta) no hay que ser tan exigente. Prefiero, en esto sí, disentir de tu propuesta ya que si bien no todas las opiniones son respetables (una tontería es una tontería), creo que sí, que en principio y mientras no se demuestre lo contrario, toda persona es respetable.
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